22 sept 2008

COLOR!!

(Awar le cuenta a Amín)
Hay pocos colores en mi mundo, pero mi mente los matiza a través de los olores, objetos y situaciones.
Pienso que los colores pueden generar sentidos en las personas, me encanta mirar al cielo en el día, el blanco y el azul me dan tranquilidad o en la noche cuando hay miles de estrellas titilando, me dan esperanza.
Pero el color que más me da alas para pensar y sentir cosas es el ocre que me persigue por todo este desierto, siempre está mi lado adornando mi mundo con sus diferentes visos. En mis tardes, en mis zapatos, en la arena, en el sol y sus tonalidades, hasta en mi piel veo aquel color que me da tanta calidez y abrigo.
Cuando estaba pequeña mi mamá hacía galletas en forma de estrella, eran amarillas, siempre quedaban un poco quemadas, pero me encantaba su sabor, su forma, su olor, su textura y su color, siempre el mismo.
Ahora ya no hay estrellas, no hay sueños, no esta mamá estoy sola y tengo que seguir adelante con esta vida que ya no sé si es mía.

21 sept 2008

Narradores


Autodiegéticos
Desde hace tres meses no veo amith aquel hombre tan misterioso, creo que no lo podre olvidar nunca. Ahora estoy aquí, como una de las dirigentes de la guerrilla de Hesbolla, ahora solo puedo pensar en mantener a salvo a este grupo de gente y conseguir nuestros ideales a como de lugar.
Mi corazón sangra y tiene sed de venganza, desde que me toco volver a comenzar sola, sin mi familia, no he podido curar las heridas que esta vida me ha causado, ya deje de creer, mi sonrisa desapareció y creo jamás volverá.
Intradiegéticos
Me llamo Silvia estoy haciendo una investigación sobre conflicto armado, estoy en palestina hace tres meses, he seguido el rastro de una de las dirigentes de la guerrilla de hesbolla, Anwar Atta, ahora solo puede pensar en mantener a salvo a su grupo, y conseguir sus ideales a como de lugar.
Su corazón sabrá todavía por las heridas que esta vida le ha causado, cada minuto que pasa pareciera que algo desaparece, su familia, su fe, su sonrisa…
Extradiegéticos
Y ahí esta Anwar, pensando en el hombre que hace unos meses cautivo su corazón tan perdido y abandonado. Pero ahora no debe preocuparse por nada más que dirigir a la guerrilla de hesbolla, lograr sus objetivos, y cuidar de los que ahora parecen ser sus parientes.
Su corazón esta partido en dos, sangra por las heridas del pasado, la vida hizo que ella dejara de creer, de sentir, de reír…

19 sept 2008

...


Abro mis ojos y parece que estoy en un hospital, hay uno entre todos lo que me rodean que llama mi atención, esta dándose golpes en la cabeza contra una de las ventanas por donde entra una desesperante luz amarilla, parece proveniente de un poste o una foco inmenso, las enfermeras pasan por el lado de él y no hacen nada para detenerlo, de repente deja de hacerlo, y me voltea a mirar, camina lentamente sosteniendo su mirada en la mía, tiene unos hermosos ojos negros, con grandes pestañas, su boca es perfecta, ni grande ni pequeña, solamente puedo describirla como perfecta. Acerca su cara muy cerca de mis pies y sube lentamente reparando cada parte de mi cuerpo hasta llegar a mi rostro.
Al comienzo me pone nerviosa, pero luego su aroma me tranquiliza, es un olor indescriptible, es suave y penetrante. Se ve que no quiere estar en este lugar, se muestra incomodo y molesto, parece estar mojado por un sudor, que no para y le pone brillo a su hermoso rostro.
Oigo una de las enfermeras, murmurándose con otra, me paro y les digo: ese hombre esta mal, parece estar en shock no sé que le pasa, lo pueden ayudar? Y una de ellas me mira y sonríe diciendo: aquí no ayudamos a judíos, mucho estamos haciendo con tenerlo acá.
Me entristece verlo tan abrumado, y sin ninguna clase de apoyo, no sé por qué, pero no me importa su procedencia, me veo obligada a ayudarlo, lo cojo de la mano y lo halo para que me siga, su mirada me dice tantas cosas…cansancio, tristeza, desorientación, la verdad no sé a d lo llevo pero solo sé que ambos queremos salir de allí.
No veo a mi abuela por ningún lado, la busco con la mirada pero es demasiada gente herida, hay mucho ruido y mucha sangre a mí alrededor, en frente mío hay una inmensa puerta, donde están parados muchos militares, y gente vestida de blanco.
Cuando pasamos la puerta solo se ven ruinas alrededor, seguimos caminando aproximadamente de 30 minutos pero el panorama no cambia, solo hay polvo, edificios caídos, muertos y un temeroso silencio. Veo una casa que me es familiar y todavía se conserva intacta entre tanta desolación, esta pintada de un amarillo cálido y quemado. Empiezo a tocar una y otra vez fuertemente, grito pidiendo refugio pero nadie contesta, miro aquel hombre que más parece una sombra que se deja llevar de un lado a otro, cada vez se ve más cansado.
Empujo fuertemente la puerta y se abre, me encuentro con un comedor algo extraño, hecho de piedra, una muy grande y plana en la mitad, y varias pequeñas alrededor, siento a el hombre en una de ellas y voy en busca de agua, encuentro un pozo gigante tomo un poco en una vasija y la llevo hasta a él.
Hemos estado juntos durante casi una hora y no hemos cruzado palabra, acaricio su rostro y le pregunto: Puedes pronunciar tu nombre?, seguidamente me responde: Amín es mi nombre, y gracias, no sé por qué hace esto, esta arriesgando su vida al juntarse con un judío, pero agradezco su gesto.

2 sept 2008

POLVO DE SEDA


Cap 1.


Estoy sentada en un banco de madera, en una esquina donde sólo veo una inmensa cortina de humo, un inmenso vacío me llena de terror, parece que hubiera despertado de un largo sueño, de repente escucho gritos, gritos que no dicen nada, es una voz vieja y entrecortada, es un gemido de dolor. No sé por qué no puedo pararme del banco, no sé por qué parece que no quisiera pararme, no me interesa quién está gritando, no me importa nada a mi alrededor, sólo miro al vació, sólo observo ese horizonte que no me dice nada. Empiezo a sudar, mas que todo las manos y el cuello, hace mucho sol pero yo tiemblo de frío, la mujer sigue gritando a mis espaldas, cada vez la siento más cerca, pero no me inmuto a mirar para atrás, mi mente está en blanco no sé qué pensar, no sé hacer, no sé dónde estoy y no sé por que estoy ahí.


Este vacío me aterroriza, me da miedo, siento pánico de estar ahí la mujer sigue gritando pero no me dice nada, cada vez más duro y más desgarrante. De repente la mujer se aferra fuertemente de mi mano, después de varios minutos reacciono, es Abia, mi abuela, está llena de sangre, su cara está llena de tierra, sus labios están rajados… ¿Qué pasa, por qué lloras?, responde gritando: mírame! mírate! Mira a tú alrededor!...hago lo que me dice: me miro, tengo más sangre que ella, sangre seca, huelo a plomo, toco mi cara y la siento llena de grietas formadas por el polvo. De repente la niebla que inundaba mi escenario desaparece lentamente, y empiezo a ver cuerpos inmóviles que no reconozco, algunos están destrozados, otros están tirados como si durmieran profundamente; mi abuela me levanta bruscamente y me arroja a los cuerpos para que reaccione de alguna manera, caigo encima de uno de ellos, el más pequeño, es mi hermana menor Bahira, está de espalda y solo se ve la mitad de su hermoso rostro, volteo su cuerpo y descubro que la otra mitad de su cara ya no está solo cuelgan tiras en matices rojos… aquí este momento comienzo a despertar del sueño y la somnolencia en la que estaba, en este momento lo recordé todo, los ejércitos israelíes habían invadido nuestro territorio y asesinaron a toda mi familia.


¿Qué hacer?, ¿Qué decir? ¿Para dónde ir? Era lo único que no quería pensar en este momento…