
Estábamos sentados en un par de piedras, contemplándonos, sonriendo, amándonos y siendo felices por tan solo tenernos uno en frente del otro.
Ambos temblábamos de frío, sin saber que decir después de esperar casi veintiséis meses para vernos. En ese instante recordaba tanto tiempo de angustia, desolación, desespero y de repente el vuelve a mi vida y todo pasa de ser blanco, frío y negro a ser una explosión de colores que satura mis sentidos y me llevan a la mas maravillosa cima, expresada en una sonrisa y una mirada tierna para aquel hombre que lo merecía todo por estar ahí.
Acaricio su rostro, su barba esta larga, sus ojos siempre tan profundos y expresivos, reflejan un poco de angustia y desespero, pienso que es por la emoción del momento, pero de igual manera empiezo a cuestionarlo…
-¿Qué te pasa?, te noto muy tenso
-Es que trato de decirte algo, algo que cambiará todo para los dos.
-Habla, puedes decir cualquier cosa en este momento, que mi felicidad no se reducirá ni un centímetro.
-Anwar, es algo que no puedo seguir guardando, lo que te voy a decir lo hago por que te amo, por que sin ti mi vida nunca hubiera tenido sentido.
-Yo lo sé amor, eres lo único que me tiene con vida, eres las única razón por la cual estoy aquí, dime lo que sea! Puedes confiar en mí.
Tomó un suspiro, se quedo mirándome fijamente unos segundos y luego dijo:
-Yo estuve involucrado en la muerte de tu familia.
Un inmenso vacío en ese momento se abrió. Mí mente queda en blanco como el día que masacraron a todos los míos.
Bajaban lagrimas por mis mejillas de forma abundante, no parpadeaba y tampoco dejaba de mirarlo, no sabía si con dolor, con decepción o con ira; él se arrodillo frente a mí y comenzó a darme besos en las manos, repitiendo cada segundo que no tenía la menor idea de lo que había hecho.
Justificando con una cosa o con otra, mi dolor de tantos años. En lo único que pensaba era en cómo toda mi vida y las personas que mas había amado, me abandonaban o tenía que dejarlas por alguna razón, cómo la persona que yo le había salvado prácticamente la vida, se había encargado de alguna manera de arruinarme la mía.
En ese momento mire al cielo cerré los ojos y pedí devolver el tiempo, nunca haberlo conocido, no haberlo ayudado, no haberlo amado jamás, que se borrara de mi mente para siempre. En ese momento deseaba más que nunca la presencia de mi madre, consolándome, aconsejándome, pero no había nada en este momento que me diera fuerzas para moverme, hablar, gritar.
Pero en este momento, también comprendí que él era lo único que me había sacado de la pena de perder a mi familia, tenia que entender que estaba en medio de una guerra, donde la muerte se había convertido en el día a día, aunque estaba al lado del asesino, también estaba al lado del hombre de mi vida, y no podría juzgarlo, pues como el había matado árabes, yo también cargaba con la muerte de muchos judíos.
Tenia que ser sensata y pensar que cuando el cometió aquel crimen no estaba enterado que estaba matando a la familia de la persona que se iba a enamorar más adelante.
Ambos temblábamos de frío, sin saber que decir después de esperar casi veintiséis meses para vernos. En ese instante recordaba tanto tiempo de angustia, desolación, desespero y de repente el vuelve a mi vida y todo pasa de ser blanco, frío y negro a ser una explosión de colores que satura mis sentidos y me llevan a la mas maravillosa cima, expresada en una sonrisa y una mirada tierna para aquel hombre que lo merecía todo por estar ahí.
Acaricio su rostro, su barba esta larga, sus ojos siempre tan profundos y expresivos, reflejan un poco de angustia y desespero, pienso que es por la emoción del momento, pero de igual manera empiezo a cuestionarlo…
-¿Qué te pasa?, te noto muy tenso
-Es que trato de decirte algo, algo que cambiará todo para los dos.
-Habla, puedes decir cualquier cosa en este momento, que mi felicidad no se reducirá ni un centímetro.
-Anwar, es algo que no puedo seguir guardando, lo que te voy a decir lo hago por que te amo, por que sin ti mi vida nunca hubiera tenido sentido.
-Yo lo sé amor, eres lo único que me tiene con vida, eres las única razón por la cual estoy aquí, dime lo que sea! Puedes confiar en mí.
Tomó un suspiro, se quedo mirándome fijamente unos segundos y luego dijo:
-Yo estuve involucrado en la muerte de tu familia.
Un inmenso vacío en ese momento se abrió. Mí mente queda en blanco como el día que masacraron a todos los míos.
Bajaban lagrimas por mis mejillas de forma abundante, no parpadeaba y tampoco dejaba de mirarlo, no sabía si con dolor, con decepción o con ira; él se arrodillo frente a mí y comenzó a darme besos en las manos, repitiendo cada segundo que no tenía la menor idea de lo que había hecho.
Justificando con una cosa o con otra, mi dolor de tantos años. En lo único que pensaba era en cómo toda mi vida y las personas que mas había amado, me abandonaban o tenía que dejarlas por alguna razón, cómo la persona que yo le había salvado prácticamente la vida, se había encargado de alguna manera de arruinarme la mía.
En ese momento mire al cielo cerré los ojos y pedí devolver el tiempo, nunca haberlo conocido, no haberlo ayudado, no haberlo amado jamás, que se borrara de mi mente para siempre. En ese momento deseaba más que nunca la presencia de mi madre, consolándome, aconsejándome, pero no había nada en este momento que me diera fuerzas para moverme, hablar, gritar.
Pero en este momento, también comprendí que él era lo único que me había sacado de la pena de perder a mi familia, tenia que entender que estaba en medio de una guerra, donde la muerte se había convertido en el día a día, aunque estaba al lado del asesino, también estaba al lado del hombre de mi vida, y no podría juzgarlo, pues como el había matado árabes, yo también cargaba con la muerte de muchos judíos.
Tenia que ser sensata y pensar que cuando el cometió aquel crimen no estaba enterado que estaba matando a la familia de la persona que se iba a enamorar más adelante.

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