2 sept 2008

POLVO DE SEDA


Cap 1.


Estoy sentada en un banco de madera, en una esquina donde sólo veo una inmensa cortina de humo, un inmenso vacío me llena de terror, parece que hubiera despertado de un largo sueño, de repente escucho gritos, gritos que no dicen nada, es una voz vieja y entrecortada, es un gemido de dolor. No sé por qué no puedo pararme del banco, no sé por qué parece que no quisiera pararme, no me interesa quién está gritando, no me importa nada a mi alrededor, sólo miro al vació, sólo observo ese horizonte que no me dice nada. Empiezo a sudar, mas que todo las manos y el cuello, hace mucho sol pero yo tiemblo de frío, la mujer sigue gritando a mis espaldas, cada vez la siento más cerca, pero no me inmuto a mirar para atrás, mi mente está en blanco no sé qué pensar, no sé hacer, no sé dónde estoy y no sé por que estoy ahí.


Este vacío me aterroriza, me da miedo, siento pánico de estar ahí la mujer sigue gritando pero no me dice nada, cada vez más duro y más desgarrante. De repente la mujer se aferra fuertemente de mi mano, después de varios minutos reacciono, es Abia, mi abuela, está llena de sangre, su cara está llena de tierra, sus labios están rajados… ¿Qué pasa, por qué lloras?, responde gritando: mírame! mírate! Mira a tú alrededor!...hago lo que me dice: me miro, tengo más sangre que ella, sangre seca, huelo a plomo, toco mi cara y la siento llena de grietas formadas por el polvo. De repente la niebla que inundaba mi escenario desaparece lentamente, y empiezo a ver cuerpos inmóviles que no reconozco, algunos están destrozados, otros están tirados como si durmieran profundamente; mi abuela me levanta bruscamente y me arroja a los cuerpos para que reaccione de alguna manera, caigo encima de uno de ellos, el más pequeño, es mi hermana menor Bahira, está de espalda y solo se ve la mitad de su hermoso rostro, volteo su cuerpo y descubro que la otra mitad de su cara ya no está solo cuelgan tiras en matices rojos… aquí este momento comienzo a despertar del sueño y la somnolencia en la que estaba, en este momento lo recordé todo, los ejércitos israelíes habían invadido nuestro territorio y asesinaron a toda mi familia.


¿Qué hacer?, ¿Qué decir? ¿Para dónde ir? Era lo único que no quería pensar en este momento…

2 comentarios:

azulquitapenas dijo...

Diana, qué buen texto has escrito, es impecable en todos los sentidos, en ortografía, en redacción, en su historia cruelísima y dolorosa. Muy bien, de veras.

azulquitapenas dijo...

Está como bien atrasadito este blog, no?